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Mié, Dic
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Las mujeres en puestos de liderazgo debe ser la norma también en materia de paz y seguridad internacionales

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Se deben abordar los retos y las deficiencias que impiden que las mujeres tengan la misma voz que los hombres

Naciones Unidas.- "Hoy, el liderazgo de las mujeres es una causa. Mañana, debe ser la norma", ha dicho el Secretario General en una reunión del Consejo de Seguridad en la que se trató la histórica resolución 1325 sobre Mujeres, Paz y Seguridad.

Mujeres en primera línea

Tras visitar la exposición fotográfica In their Hands: Women Taking Ownership of Peace (En sus manos: Las mujeres se adueñan de la paz), que recoge las historias inspiradoras de mujeres de todo el mundo narradas a través de los objetivos de distintas fotógrafas, António Guterres manifestó a los embajadores cómo la exposición da vida a las historias inspiradoras de mujeres de todo el mundo que “dedican sus vidas a la causa más importante y consecuente de todas, la paz".

"Desde la seguridad de esta sala, discutimos y debatimos los caminos de la paz para los países de todo el mundo", dijo el Secretario. "Pero las mujeres retratadas en la exposición están en primera línea de la lucha por la paz".

Las calificó de constructoras de la paz, agentes del cambio y líderes de los derechos humanos, y describió su labor en la mediación y negociación con grupos armados; la aplicación de acuerdos de paz; la promoción de transiciones pacíficas, y la lucha por los derechos de la mujer y la cohesión social en sus comunidades.

Aun así, "las mujeres permanecen en la periferia de los procesos de paz formales, y están en gran medida excluidas de las salas donde se toman las decisiones", señaló Guterres.

Una tendencia desalentadora

“El desequilibrio de poder entre hombres y mujeres sigue siendo la más obstinada y persistente de todas las desigualdades”, afirma Guterres. Esto se refleja en el incremento de la violencia y misoginia que las mujeres y las niñas sufren, en la infrarrepresentación de las mujeres en los puestos de toma de decisiones, y en un sinfín de dificultades a las que se enfrentan las mujeres en situaciones de conflicto.

“En cada emergencia humanitaria, el reloj de los derechos de las mujeres se detiene. Está retrocediendo”, se lamenta el Secretario.

En Etiopía, las mujeres han sido víctimas de violencia sexual; en Yemen, excluidas de los procesos políticos por las partes enfrentadas; en Afganistán, sufren un rápido retroceso en los derechos que habían conseguido en las últimas décadas; y en Malí, tras dos golpes de Estado en nueve meses, "el espacio para los derechos de las mujeres no sólo se está reduciendo, sino que se está cerrando", dijo Guterres.

En Colombia, las organizaciones de mujeres son socias clave de la Misión de Verificación, y trabajamos estrechamente con ellas para monitorear la aplicación del acuerdo de paz, indicó.

Vía rápida para las mujeres

El titular de la ONU subrayó: "Tenemos que contraatacar y hacer que el reloj avance para todas las mujeres y niñas", el compromiso recogido en Nuestra Agenda Común y Llamada a la Acción en materia de Derechos Humanos.

"Aumentar la representación y el liderazgo de las mujeres en todos los aspectos de las actividades de paz de la ONU es fundamental para mejorar el cumplimiento de nuestro mandato y representar mejor a las comunidades a las que servimos", dijo.

Pero el apoyo del Consejo es necesario para las alianzas, la protección y la participación.

Hay que apoyar a las mujeres líderes y a sus comunidades para que participen de forma significativa en los procesos políticos y de paz, explicó.

Además, hay que proteger a las defensoras de los derechos humanos y a las activistas en el desempeño de su labor esencial.

Y, por último, hay que apoyar la "participación plena, igualitaria y significativa" de las mujeres en las conversaciones de paz, en la construcción de la paz y en los sistemas políticos durante la transición de los países hacia la paz, dijo.

"Necesitamos la plena paridad de género", subrayó Guterres. "Sabemos que se puede hacer".

Promover los derechos de la mujer

Las mujeres no deberían verse obligadas a aceptar retrocesos en sus derechos en los países en conflicto, ni en ningún otro lugar.

Guterres dijo que la ONU redoblará su apuesta por un "establecimiento de la paz verdaderamente inclusivo" y pondrá la participación y los derechos de las mujeres "en el centro de todo lo que hacemos, en cualquier lugar donde lo hagamos".

La mejor manera de construir la paz es a través de la inclusión, y para honrar el compromiso y la valentía de las mujeres que trabajan en pro de la paz debemos "abrir las puertas a su participación significativa".

"Hagamos se muevan las agujas del reloj de los derechos de las mujeres y demos a la mitad de la humanidad la oportunidad de construir la paz que todos buscamos", concluyó el Secretario General.

Es el momento de decir “basta”

Para que de verdad haya una diferencia tangible en la vida de las mujeres y las niñas, la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, destacó la necesidad de que los gobiernos y el Consejo de Seguridad "den un paso adelante" para abordar la forma de afrontar los problemas de paz y seguridad.

Durante demasiado tiempo, la violencia se ha cebado en las mujeres y en sus derechos; y las mujeres siguen siendo marginadas y excluidas "precisamente en aquellos lugares donde pueden ser ellas mismas impulsar el cambio", dijo al Consejo.

"Sin duda ha llegado el momento de decir basta", afirmó.

Abrir paso a las mujeres

Aunque reconoció ver un "atisbo de luz" resultante de la aprobación de la resolución original, Bahous ha dicho que, aunque no es suficiente, esta debe utilizarse en la lucha por la igualdad de las mujeres.

Tras señalar que el vasto gasto militar es un "amargo contraste" a las limitadas inversiones en otras áreas, abogó por reducirlo y expresó su esperanza de que los delegados "compartan mi sentido de la urgencia" en esta cuestión, que repercute en otras prioridades, incluidos los derechos de la mujer.

La directora ejecutiva de ONU Mujeres señaló también que el aumento de la participación de las mujeres, combinado con la reducción de la venta de armas en situaciones de posconflicto, reduce significativamente el riesgo de retroceso.

Y recordó a los embajadores que, si bien "las naciones igualitarias son naciones más pacíficas", la igualdad requiere mayores prestaciones en asistencia sanitaria y otros servicios relacionados.

Además, Bahous lamentó que las organizaciones de mujeres estén inadecuadamente financiadas y señaló que, sin los recursos económicos necesarios, no pueden llevar a cabo su labor de manera eficaz.

Refiriéndose a Afganistán, destacó el papel de las mujeres que han colaborado con las Naciones Unidas y cuyas vidas corren ahora peligro, y abogó por que se abran más las puertas a las solicitantes de asilo.

Una activista colombiana denuncia el riesgo que sufren las mujeres indígenas

Al debate abierto del Consejo de Seguridad asistió también la líder indígena Celia Umenza Velasco que intervino en nombre del Grupo de Trabajo de las ONG sobre Mujeres, Paz y Seguridad. Velasco habló la situación de las defensoras de derechos humanos en Colombia.

La líder colombiana abrió su exposición con un mensaje para todas las mujeres indígenas, campesinas, afrodescendientes, refugiadas inmigrantes, mujeres con discapacidad, y todas aquellas mujeres que sufren la pobreza, la guerra y la discriminación. Más en particular, se dirigió a las mujeres afganas: “Quiero expresar mi solidaridad con las mujeres y las personas LGBTIQ+ de Afganistán, quienes siguen arriesgando sus vidas, luchando por sus derechos, por un lugar igualitario en la sociedad afgana. Estamos con ustedes.”

Umenza denunció ante el Consejo de Seguridad el riesgo que corren los defensores de los derechos humanos en Colombia, en especial, las mujeres, las personas LGBTIQ+, las campesinas, las afrodescendientes y las indígenas.

También habló de la violencia y la escasa implementación del Acuerdo de paz en Colombia, y denunció el asesinato de tres mujeres indígenas en 2020, una muestra del terrible precio que pagan las mujeres por su labor de líderes.

Recordó que los acuerdos de paz sientan las bases de los países democráticos, pero no sirve de nada si no se cumplen dichos acuerdos.

Umenza pidió al Consejo de Seguridad que haga un llamado al Gobierno Colombiano para:

Implementar plenamente y proporcionar recursos al Acuerdo de Paz, especialmente el Capítulo Étnico y las disposiciones de género

Respetar el proceso de consentimiento previo, libre e informado con las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, con respecto al desarrollo económico en sus territorios, y asegurar que los procesos de desarrollo cumplan con los principios y leyes internacionales de derechos humanos, y con el Acuerdo de Paz

Abordar la crisis de violencia contra los defensores de derechos humanos, incluso asegurando recursos suficientes para el desarrollo de medidas de autoprotección colectivas y territoriales para las comunidades indígenas, campesinas y afrocolombianas; y apoyo a su presencia permanente en foros donde se discuten políticas de protección

Desmilitarizar inmediatamente la fuerza policial sacando a la Policía Nacional del Ministerio de Defensa y reorientar los fondos para apoyar la inversión social

Asegurar la participación plena, igualitaria y sustantiva de las mujeres lideresas en la implementación del Acuerdo de Paz y en las negociaciones con otros actores armados en Colombia

“La paz es más que la ausencia de guerra. Para las mujeres indígenas significa el fin de la discriminación, el respeto por los derechos humanos, la justicia, la igualdad económica y el cambio transformador poniendo la vida humana en el centro”, recalcó la activista.

Finalmente, pidió al Consejo que no permitiera que el debate abierto se quedase solo en palabras. Con el ejemplo de las mujeres afganas que luchan por la paz y el alto precio que pagan por ello, concluyó con una petición a la sala: “Las mujeres de todo el mundo les demuestran a diario que tienen el coraje y la convicción de luchar por la paz. Hoy les pedimos que luchen por todas nosotras”.