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Límites planetarios, otro parámetro ambiental sobrepasado por la actividad humana

Sostenibilidad
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Monterrey, México, Agencia de Noticias 3er Sector.- Seis de los nueve límites planetarios han sido sobrepasados, amenazando la estabilidad del ecosistema a nivel global por lo que es urgente adoptar prácticas de economía circular en las industrias clave como modelo productivo global para evitar el colapso ambiental.

Los límites planetarios, concepto propuesto por Johan Rockström y su equipo del Centro de Resiliencia de Estocolmo en 2009, describen nueve procesos ambientales críticos esenciales para la estabilidad del sistema terrestre.

Estos límites establecen umbrales que delimitan un espacio seguro para mantener la salud del planeta. Actualmente, seis de esos límites han sido sobrepasados:

  1. Cambio climático. Sobrepasado.
  2. Contaminación química. Sobrepasado.
  3. Agotamiento de la capa de ozono.
  4. Carga de aerosoles atmosféricos.
  5. Acidificación del océano.
  6. Ciclo del nitrógeno y del fósforo. Sobrepasado.
  7. Uso del agua dulce. Sobrepasado.
  8. Cambios en uso del suelo. Sobrepasado.
  9. Cambio en la integridad de la biósfera (pérdida de la biodiversidad). Sobrepasado.

De acuerdo con el Circularity Gap Report 2023, el aumento de la extracción de materiales ha reducido el índice de circularidad global: del 9.1% en 2018, al 8.6% en 2020 y ahora al 7.2% en 2023. Esto significa representa que de todos los recursos que utilizamos en la economía global, solo un 7,2% son materiales recuperados y vueltos a utilizar, el 93% restante son recursos vírgenes.

De acuerdo con Carolina Pérez Guzmán, directora de circularidad de materiales de la consultora de impacto latinoamericana Kolibri, "las razones de este estado son diversas, pero se ha identificado que cuatro sistemas principales generan el mayor impacto sobre los límites planetarios: la alimentaria, la de construcción, la producción de bienes y consumibles, y la del transporte".

Como es sabido, el aumento de consumo de materiales no siempre mejora las condiciones de vida, ya que degrada los mismos sistemas naturales esenciales de los que dependemos para vivir. Muestra de ello es que, desde 1970, la población mundial se duplicó, mientras que la cantidad de materiales extraídos superó el triple.

Para ayudar a entender qué debe hacer cada país para aminorar su impacto, el mismo reporte propuso tres perfiles de países (grow, shift y build), de acuerdo con su situación política, financiera y social. Estas categorías ayudan a determinar las posibles líneas de acción para impulsar estrategias de circularidad que se adapten a su realidad. Así, los impactos y las estrategias necesarias para que las empresas puedan reducirlos difieren dependiendo de la situación socioeconómica y ambiental del país donde se llevan a cabo sus operaciones.

En América Latina, la mayoría de los países se incluyen dentro de la categoría en crecimiento (grow): países de ingresos medios que deben seguir creciendo de manera que satisfagan las necesidades sociales, sin exceder los límites del planeta. Entre ellos se encuentran México, Paraguay, Brasil, y Argentina entre otros.

Los países "grow" contribuyen al sobrepaso de estos límites principalmente al extraer recursos naturales vírgenes y producir materias primas para satisfacer la demanda de los países "shift", de ingresos altos.

Para estos países, existen dos industrias clave en las que pueden enfocar estrategias para una reducción significativa en su impacto ambiental: el sistema alimentario y la producción de bienes y consumibles.

La oportunidad de potenciar su impacto positivo se maximiza a partir de tres enfoques principales: 1) la educación, 2) las políticas públicas y 3) la financiación. "Esto significa promover la igualdad de condiciones políticas, gestionar económicamente de forma adecuada y desarrollar experiencia y conocimiento en circularidad", asegura Pérez Guzmán.

En un contexto global donde la economía circular aún trabaja para establecerse como un modelo productivo global, la consultora latinoamericana comparte algunas de las medidas con las que la comunidad empresarial y los consumidores pueden contribuir:

En el sistema alimentario

  • Fomentar la producción local, orgánica y de temporada.
  • Popularizar y generalizar la agricultura y ganadería regenerativa.
  • Reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos.

En la producción de bienes y consumibles

  • Promover la simbiosis industrial.
  • Extender la vida útil de bienes, maquinaria y equipamientos • Diseñar productos para facilitar su circularidad (reparación, reúso, reciclaje, compostaje, etc.)

Para finalizar, la directora aseguró: "creemos que resaltar las cualidades económicas y ambientales de la economía circular es un primer paso para acelerar su adopción".