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Personas sordas exigen sus derechos

Inclusión Social
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Por Dalia Gutiérrez

Monterrey, México, El Norte.-  La falta de reconocimiento de la Lengua de Señas Mexicana e intérpretes de la misma, la desigualdad de oportunidades laborales, la ausencia de una educación inclusiva y la inaccesibilidad en sistemas de salud, son algunas de las deudas pendientes con las personas sordas.

Al conmemorar hoy el Día Nacional del Sordo, integrantes del Colectivo Sordos de Nuevo León comparten sus reflexiones.

MARÍA SALINAS

33 AÑOS, DE APODACA

El Día Nacional del Sordo es una fecha importante porque reconoce la identidad de las personas sordas y visibiliza las barreras que enfrentan, señala María Salinas.

"Las personas sordas tenemos derecho a participar en igualdad de condiciones, a acceder a la información, a la educación, a la salud y a la comunicación, usando nuestra Lengua de Señas Mexicana (LSM)", indica.

"El respeto y el reconocimiento de nuestros derechos no son favores ni concesiones. Son obligaciones del Estado y de toda la sociedad".

Una gran deuda es el reconocimiento oficial de la Lengua de Señas Mexicana y el acceso a la educación. También faltan intérpretes profesionales certificados para lograr accesibilidad en salud, educación y espacios públicos.

Como persona sorda, comenta Salinas, enfrenta obstáculos que no vienen de la sordera, sino de un entorno que no está hecho para todas las personas.

"Esa falta de visibilización sigue generando obstáculos que afectan nuestra autonomía, nuestra participación y el ejercicio pleno de nuestros derechos", apunta.

BRUNO GARCÍA PEÑA

53 AÑOS, DE MONTERREY

Uno de los derechos más urgentes es que esté garantizada la igualdad de oportunidades laborales y competitividad salarial, señala Bruno García Peña.

"Muchas veces me ha tocado llegar a entrevistas de trabajo y las únicas oportunidades que me ofrecen, 'de acuerdo a mi perfil', son de obrero, cuando en realidad tengo la capacidad y la formación para hacer trabajo administrativo", indica.

"Pero por ser sordo, suponen que mi discapacidad limita mis capacidades, y no es así".

También ocurre que una persona oyente recibe un mayor salario que alguien sordo, comenta.

Por eso es importante que la visibilidad de la población sorda tenga un enfoque de ser humano y no sólo de discapacidad.

"Este día sirve para visibilizar a una comunidad que por mucho tiempo fue discriminada y excluida", dice García Peña, "pero que, a pesar de todo, hemos podido salir adelante, estudiar y tener oportunidades laborales.

GABRIELA TORRES GUTIÉRREZ

51 AÑOS, DE SAN NICOLÁS

"A veces somos tratados como si no estuviéramos ahí. Somos invisibles en muchos espacios", afirma Gabriela Torres.

"En mi vida diaria lo veo cuando la información no es accesible o cuando me hablan sin mirarme. Me hacen sentir culpable de mi condición, y de que la información no esté a mi alcance".

Torres Gutiérrez observa que todavía existe mucha desinformación sobre la discapacidad auditiva, pues incluso se siguen utilizando términos incorrectos como "sordomudo".

Los prejuicios y la idea equivocada de que una persona sorda no puede comunicarse, apunta, provoca aislamiento social.

"Hasta que no entendamos que es el contexto que nos discapacita y nos discrimina, no podemos hablar de inclusión e igualdad de oportunidades".

La verdadera inclusión no es sólo "ayudar", dice, sino un verdadero interés de la sociedad por ver a la población sorda como personas completas y capaces.

Cada persona puede contribuir con acciones simples como mantener contacto visual, no hablar a las espaldas y preguntar cómo comunicarse mejor.

ALEJANDRA GARCÍA PEÑA

58 AÑOS, DE MONTERREY

Para Alejandra García Peña, la invisibilización es una constante que vive de forma cotidiana.

"Cuando mis hijos estaban en la escuela, en las juntas con padres de familia, yo no entendía nada porque no había quien me explicara nada. También en las consultas médicas", comparte.

Considera que en la actualidad no existe una inclusión real, pues las personas sordas que tienen una carrera profesional no pueden conseguir trabajo de acuerdo con su perfil profesional, y las únicas oportunidades que se les brindan son como obreros de fábrica, sin tomar en cuenta su preparación académica.

Si las personas sienten miedo de la forma de comunicarse con la población sorda, dice, sería buena idea que aprendieran las señas básicas.

"Tal vez el abecedario", dice, "o se pueden comunicar con nosotros por medio de señas naturales, escribiendo en un papel su mensaje o por mensajes de texto".