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Mar, Ago
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Antes de elegir un candidato, aprendamos a elegir un gobernador

Opinión
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Por Mtro. Miguel H. Botello Treviño / Monitor Político

Monterrey, México.-  “Las democracias más fuertes no son aquellas que tienen las campañas más costosas, sin las que cuentan con ciudadanos mejor informados” Cada seis años la historia parece repetirse. Comienzan a aparecer nombres, se publican encuestas, se multiplican los espectaculares y las redes sociales se llenan de mensajes cuidadosamente diseñados para convencer al ciudadano de que determinado personaje es la mejor opción para gobernar Nuevo León.

La conversación pública gira alrededor de quién va arriba, quién bajó algunos puntos en las preferencias o quién tiene la campaña más llamativa. Sin embargo, hay una pregunta que casi nunca ocupa el lugar que merece.  ¿Cómo debería un ciudadano elegir al próximo gobernador? Parece una pregunta sencilla, pero en realidad es el punto de partida de cualquier democracia madura.

Porque elegir al titular del Poder Ejecutivo no debería ser un acto de simpatía, ni una decisión basada en la mercadotecnia política. Mucho menos una competencia de popularidad. Debería ser un ejercicio de análisis. Cuando una empresa busca al director general que administrará miles de millones de pesos, no toma la decisión por quién sonríe mejor frente a una cámara.

Analiza su preparación, su experiencia, su capacidad para resolver problemas, la calidad de sus decisiones y, sobre todo, los resultados que ha entregado a lo largo de su trayectoria. Cuando un hospital designa al médico que dirigirá una institución, revisa años de formación, desempeño profesional y capacidad para enfrentar situaciones críticas.

Cuando un equipo de fútbol contrata a su director técnico, estudia estadísticas, liderazgo, disciplina, estrategia y resultados antes de firmar el contrato.  ¿Por qué entonces, cuando se trata de elegir a la persona que habrá de conducir uno de los estados más importantes de México, solemos utilizar criterios mucho menos exigentes? Quizá porque durante muchos años nos acostumbramos a elegir entre nombres, cuando en realidad deberíamos aprender a evaluar perfiles.

Nuevo León no necesita únicamente un candidato que gane una elección. Necesita un gobernador que sea capaz de conducir un estado complejo, competitivo y profundamente exigente. Un estado que enfrenta retos en materia de seguridad, movilidad, agua, infraestructura, desarrollo económico, educación, salud, medio ambiente y gobernabilidad.

Resolver esos desafíos requiere mucho más que discursos. Requiere preparación, experiencia, carácter, visión y capacidad para tomar decisiones difíciles.  Por esa razón, en esta columna iniciaremos una serie de análisis cuyo propósito no será promover a ninguna persona ni descalificar a otra. El objetivo será mucho más útil para la ciudadanía.

Construir, paso a paso, una guía que permita evaluar objetivamente a cualquier aspirante a la gubernatura de Nuevo León. Una metodología sencilla, entendible y accesible para que cada ciudadano pueda formularse las preguntas correctas antes de emitir su voto. Porque quizá el mayor error de nuestra democracia ha sido comenzar por los nombres.

Cuando lo verdaderamente importante era comenzar por el perfil. Durante las próximas semanas hablaremos de liderazgo, experiencia, integridad, capacidad ejecutiva, inteligencia emocional, visión estratégica, formación de equipos, manejo de crisis y muchos otros atributos que deberían formar parte del análisis de cualquier candidato que aspire a gobernar nuestro estado.

No será una serie para decirle al ciudadano por quién votar. Será una invitación para que cada ciudadano aprenda a decidir con mejores herramientas.  Porque las democracias más sólidas no son aquellas donde existen campañas más costosas. Son aquellas donde existen ciudadanos mejor informados y más exigentes. Y quizá haya llegado el momento de que en Nuevo León dejemos de preguntarnos quién puede ganar una elección, para comenzar a preguntarnos quién está verdaderamente preparado para gobernar.

Porque si queremos gobiernos diferentes, primero tenemos que aprender a elegir de manera diferente. ¡¡Le dejo a usted estimado lector la última palabra!!  “Porque hoy más que nunca, Nuevo León necesita menos ruido… y mucho más rumbo”.

*Mtro. Miguel H. Botello Treviño, analista político- Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   www.monitorpolitico.com