Por Reyes Ramiro Gamez Barboza
Monterrey, México, Agencia de Noticias 3er Sector.- Este 10 de mayo de 2026 se cumplen 19 años de la desaparición de los periodistas de Tv Azteca Noreste, Gamaliel López Candanosa y su camarógrafo Gerardo Paredes Pérez. Casi dos décadas después, la justicia sigue ausente. Pero también persiste otro fenómeno preocupante: la desinformación y el uso del caso para generar monetización en redes sociales a partir de rumores que nunca han sido comprobados.
La criminalización que nunca desapareció
A 19 años de su desaparición, prevalece la narrativa construida desde la entonces Procuraduría General de Justicia de Nuevo León, cuya versión encontró eco en algunos medios de comunicación y periodistas. Incluso hoy, comunicadores, influencers y antiguos colegas continúan replicando especulaciones que contribuyeron a criminalizar a las víctimas, pese a que nunca existieron pruebas concluyentes que sustentaran dichas afirmaciones.
En 2007, quienes cubrían hechos de alto impacto comenzaron a percibir que ejercer el periodismo en Nuevo León se estaba convirtiendo en una actividad cada vez más peligrosa. Gamaliel López solía llegar antes que muchos reporteros a las escenas de violencia, situación que generaba incertidumbre entre colegas. Sin embargo, en las redacciones las coberturas obedecían también a dinámicas laborales: la mesa de asignaciones o la jefatura de información enviaban a los reporteros al lugar de los hechos y ellos cumplían con su trabajo.
El dolor convertido en contenido digital
Lo lamentable es que, casi dos décadas después, algunos comunicadores siguen utilizando el caso únicamente para generar vistas, interacciones y ganancias en plataformas digitales. En muchos de esos contenidos se repiten rumores no confirmados y posteriormente se concluye con frases como “esperemos que su familia encuentre paz”, una contradicción que exhibe cinismo: primero se destruye la reputación de las víctimas y luego se aparenta solidaridad con sus familias.
Las palabras pronunciadas en su momento por el entonces procurador Luis Carlos Treviño Berchelmann parecen haberse quedado grabadas en buena parte del gremio periodístico. El funcionario criminalizó públicamente a los empleados de Tv Azteca Noreste y posteriormente tuvo que retractarse al no presentar pruebas. Aun así, la narrativa ya había sido sembrada y muchos periodistas fungieron como caja de resonancia de esas declaraciones.
Hoy, en Nuevo León, numerosos contenidos sobre la desaparición de Gamaliel y Gerardo no buscan exigir justicia ni mantener viva la demanda de esclarecimiento; buscan monetización. Esa es una realidad incómoda que también obliga a una reflexión interna dentro del periodismo local.
El contexto mediático de aquellos años
Otro de los debates recurrentes en torno al trabajo de Gamaliel López fue la difusión de los llamados “narcomensajes” dentro de sus coberturas. Sin embargo, debe recordarse que durante aquellos años la mayoría de los noticieros y periódicos mostraban tanto los cuerpos de las víctimas como los mensajes dejados por grupos criminales. Posteriormente, las autoridades comenzaron a solicitar que no se hiciera apología de la violencia, aunque para entonces muchos medios ya habían acostumbrado a las audiencias a consumir ese tipo de contenido.
Resulta injusto y simplista que, debido a una posible línea editorial orientada al rating en los noticieros de Tv Azteca Noreste, algunos colegas hayan decidido criminalizar a López Candanosa. Tras su desaparición, muchos recurrieron a la frase “andaba en malos pasos”, sin pruebas y sin sustento. El Estado fue el primero en insinuarlo, pero una parte del gremio periodístico contribuyó a reproducir ese estigma, el cual persiste hasta hoy.
La impunidad documentada por la CNDH
La justicia sigue sin llegar para las familias de Gamaliel y Gerardo. La impunidad prevalece, y esa impunidad comenzó desde una investigación lenta y deficiente por parte de las autoridades.
En noviembre de 2008, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió la Recomendación 59/2008, en la que señaló irregularidades y omisiones graves por parte de la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León en la investigación de la desaparición de ambos periodistas.
La CNDH concluyó que existieron “conductas y omisiones violatorias a los derechos humanos” de Gamaliel López y Gerardo Paredes, derivadas de severas dilaciones y de la omisión de diligencias esenciales dentro de la averiguación previa 35/2007-I-1. También estableció que se vulneraron los derechos de acceso a la justicia, legalidad y seguridad jurídica tanto de las víctimas como de sus familiares.
La recomendación también evidenció que fue hasta mayo de 2008 —un año y dos semanas después de la desaparición— cuando la Procuraduría de Nuevo León solicitó colaboración a las procuradurías del resto del país para intentar localizar a los periodistas y el vehículo en el que viajaban. La tardanza resulta alarmante y refleja el nivel de negligencia institucional con el que se condujo la investigación.
Memoria, verdad y justicia
El próximo año se cumplirán dos décadas de la desaparición de Gamaliel López y Gerardo Paredes. Ojalá para entonces exista realmente justicia y, sobre todo, cese la desinformación alrededor de su caso. El periodismo debe contribuir a la verdad, la memoria y la paz social; no al descrédito de las víctimas ni al lucro a partir del dolor ajeno.

