Por Elvia Ochoa Gaona
Ciudad de México, Agencia de Noticias 3er Sector.- La Cana, organización dedicada a la reinserción de mujeres en centros penitenciarios, visibiliza las necesidades de políticas públicas para las madres que están privadas de libertad, ya que visibilizar estas condiciones es fundamental para exigir políticas públicas que garanticen la atención integral de madres e infancias dentro de los centros penitenciarios, reconociendo que el derecho a una lactancia digna no debería estar condicionado por la situación de reclusión.
La lactancia es fundamental para la salud y supervivencia infantil, pues constituye la fuente de nutrición más completa, que contiene anticuerpos y factores bioactivos que protegen contra enfermedades e infecciones. En México, existen leyes que promueven la instalación de lactarios para facilitar esta práctica en cualquier entorno laboral y apoyar a las madres; sin embargo, aún persisten importantes retos para garantizar su cumplimiento y efectividad.
Desde La Cana, organización dedicada a la reinserción de mujeres en centros penitenciarios, se ha evidenciado cómo las mujeres privadas de la libertad enfrentan la maternidad dentro de los penales con escasos recursos y, a su vez, las infancias enfrentan mayores retos. A nivel nacional, según el INEGI, en 2021 el 67.8% de la población de mujeres privadas de la libertad manifestó que tenía hijos y/o hijas menores de edad y, de ellas, el 53.4% señaló tener de dos a tres hijas y/o hijos.
En 2023, La Cana realizó un manual de buenas prácticas de trabajo penitenciario que incluyó un estudio profundo sobre las realidades en prisión, en el que 90% de las mujeres en reclusión entrevistadas para esta investigación sostuvieron ser madres y haber dejado a sus hijos con un familiar cercano. Además, el 11.7% de la población de mujeres privadas de la libertad entrevistadas para esta investigación dijo haber estado embarazada alguna vez durante su estancia en el centro penitenciario.
La maternidad es un hecho real para la gran parte de la población penitenciaria femenina, es por esto que la atención médica durante el embarazo y el tiempo con sus bebés deben ser procurados desde la ley, como el primer paso para avanzar hacia mejores condiciones. Además, también es necesario pensar en los lactarios, fomentando espacios dignos, privados e higiénicos para que las mujeres en periodo de lactancia, amamanten o extraigan y conserven adecuadamente su leche.
Desde la experiencia de La Cana, hemos observado que las condiciones de las infancias no son las adecuadas en la mayoría de los centros penitenciarios y, en consecuencia, tampoco lo son las condiciones para la lactancia. La alimentación, la higiene y la falta de espacios apropiados para lactar reflejan una realidad donde los derechos básicos de la niñez y la maternidad se ven constantemente vulnerados.
Las complicaciones comunes de la lactancia, como la mastitis, grietas o infecciones, suelen pasar desapercibidas y no reciben atención médica oportuna, lo que puede generar dolor físico y emocional en las mujeres. A ello se suma la carencia de insumos esenciales como biberones, esterilizadores, extractores de leche o incluso pañales y fórmulas cuando la lactancia no es posible. En muchos casos, los alimentos proporcionados en prisión tampoco cumplen con los requerimientos nutricionales necesarios para una madre en etapa de lactancia, lo que impacta directamente en la calidad de la leche y en la salud de las y los bebés.
Además, son escasas las instalaciones penitenciarias que cuentan con espacios adecuados, privados y dignos para amamantar o conservar la leche materna. La ausencia de refrigeradores, áreas higiénicas o mobiliario apropiado convierte la lactancia en un proceso lleno de obstáculos. Esta situación no solo limita el derecho de las mujeres a ejercer libremente la maternidad, sino que también compromete el desarrollo saludable de niñas y niños que crecen en contextos ya de por sí adversos.
“En La Cana creemos que la maternidad no debería vivirse en condiciones de precariedad y abandono dentro de prisión. Garantizar espacios adecuados para la lactancia y el cuidado infantil es clave para proteger los derechos de mujeres e infancias y abrir camino hacia una verdadera reinserción”, señaló Mercedes Becker, Cofundadora y Directora Operativa de La Cana.
