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Piden arqueólogos legislación sobre patrimonio industrial

Estilos de Vida
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El patrimonio histórico construye la identidad de una sociedad

Monterrey, México. UDEM.- La creación de una ley específica sobre patrimonio industrial en México que registre los “saltos tecnológicos” en un recorrido continuo desde el periodo colonial hasta el México independiente fue la propuesta que planteó Elsa Hernández Pons en su conferencia magistral Acercamientos a la arqueología histórica e industrial.

La investigadora de tiempo completo en la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH ofreció el webinar que inauguró el Coloquio William Breen Murray 2020. Rupturas y continuidades entre el mundo prehispánico y colonial, donde destacó la necesidad de una legislación, en coincidencia con otros arqueólogos. 

El encuentro, organizado por la Universidad de Monterrey en colaboración con la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México y el Centro INAH Chihuahua, se desarrolla de forma virtual del 24 al 26 de septiembre. 

Algo muy preocupante es que el patrimonio industrial no tiene una legislación (…) deberíamos propugnar por una ley específica sobre patrimonio industrial, pero no meterlo al INAH… con todo lo que tenemos que resguardar es suficiente”, aclaró la doctora en Estudios Mesoamericanos por la UNAM. 

Hernández Pons destacó la necesidad de crear alguna reglamentación o legislación, sobre todo porque la mayoría de ese patrimonio industrial está en manos de la iniciativa privada. 

“He visto archivos de fábricas tirados a la basura, porque a nadie le importan los ‘papeles viejos’, siendo que es la historia de tu comercio (…) se va tirando a la basura no solo la historia familiar, sino la tecnología y los espacios fabriles”, relató. 

La también cofundadora del Departamento de Arqueología Subacuática del INAH señaló que, en la práctica, no es posible separar los conceptos de arqueología histórica e industrial, porque “son procesos continuados de una historia larga y de saltos tecnológicos”.

“La tecnología va cambiando: las obras que funcionaban con energía hidráulica en muchas haciendas, que sustituía al petróleo, después funcionaron con electricidad; esos brincos tecnológicos también hay que reportarlos como parte de una historia continuada; yo no podría separar: esto es industrial y esto es histórico”, indicó. 

Hernández Pons propuso que la arqueología histórica –que ella sitúa desde el inicio de la Conquista– se llame “arqueología de la Conquista”, porque “no toda la Conquista se hace en el siglo XVI ni en todos los lugares, pero es lo que nos va a marcar la pauta de lo que es la arqueología histórica”. 

“El cruce de España en América va a cambiar muchas cosas: tenemos cerámicas aztecas vidriadas al estilo español o formas híbridas… es un choque cultural y también una imposición cultural”, estableció. 

Siguiendo la misma tesis, el periodo denominado histórico se funde con el industrial, de forma que existe una arqueología preindustrial, que es la que puede registrarse en las haciendas, que eran autosustentables. 

“Las haciendas henequeneras, las haciendas azucareras, las fábricas textiles, muchas tienen un arraigo desde la vida colonial y, con el México independiente no se destruyen, sino que se mantienen, entonces, ese mantenimiento nos va a dar un brinco tecnológico, porque la tecnología va cambiando”, explicó. 

La especialista en arqueología histórica e industrial se refirió a la forma en que el patrimonio histórico construye la identidad de una sociedad. 

“Nosotros, como mexicanos, debemos reconocernos no por el patrimonio prehispánico, porque no somos aztecas ni mayas, somos mexicanos, somos un híbrido del cual tenemos que sentirnos orgullosos, entonces la historia colonial nos permite entender lo que somos y todo lo que dejamos de ser”, asentó. 

Al responder una pregunta de la audiencia sobre la forma de preservar el patrimonio industrial en Monterrey, la ponente pidió defenderlo, evitar que se destruya y reutilizarlo. 

Podría haber muchos museos que aprovechen esos cascos fabriles: reutilízalos, pero no le quites ese paisaje urbano que ya tiene Monterrey; hay que defenderlos lo más que se pueda, aunque suene utópico”, solicitó. 

“No destruir la arquitectura de los contextos históricos y, si quieres hacer algo moderno, hazlo fuera de Monterrey, no tienes por qué destruir algo adentro de la ciudad para poner tu signo de modernidad; más bien, aprovecha algún casco fabril abandonado”, exhortó. 

DESTACAN CONTINUIDAD DE COLOQUIO 

En la ceremonia de inauguración, estuvieron presentes Bertrand Lobjois, coordinador del encuentro y profesor de la UDEM; José Guadalupe Serna Naranjo, director del Departamento de Humanidades de la UDEM; y Jorge Carrera Robles, director del Centro INAH Chihuahua; entre otros directivos. 

En su intervención, Serna Naranjo destacó la importancia del esfuerzo de mantener con vida este Coloquio, no solo por las circunstancias de la pandemia a nivel mundial, sino desde sus inicios en 2013. 

“Este tipo de eventos es algo que tenemos que rescatar y sostener, aún ante las circunstancias que vivimos, ante las vicisitudes que se puedan presentar, porque el esfuerzo de todos es valioso: todas las ponencias se tendrían que rescatar como un acervo histórico que nos deje una reflexión”, expuso. 

Por su parte, Carrera Robles reconoció el esfuerzo previo del Coloquio realizado para mantener la reflexión, la discusión de calidad, altamente profesionalizada, en torno a la arqueología, la paleontología y la antropología en general. 

Sin embargo, este tipo de coloquios debe abonar en no caer en una historia generalizada, que no atiende a particularidades ni a diferencias regionales: mientras que allá en 1521 se registró la caída (de México-Tenochtitlan), por acá hubo grupos que no cayeron sino hasta ya muy entrado el siglo XIX, como los apaches”, mencionó. 

BIENES DE PRESTIGIO PREHISPÁNICO 

En el segundo día de actividades del Coloquio, se presentó la conferencia magistral El chimalli de Chapultepec. Revelaciones desde la arqueometría y las fuentes documentales, con la participación de María Olvido Moreno Guzmán, investigadora de la Coordinación Nacional de Exposiciones del Instituto Nacional Antropología e Historia; y Laura Filloy Nadal, del Laboratorio de Conservación y Restauración del Museo Nacional de Antropología.  

Las expositoras se refirieron a la investigación integral que realizaron en otoño de 2014 sobre la pieza Cuexyo chimalli (que se encuentra actualmente resguardada en el Castillo de Chapultepec), desde una perspectiva interdisciplinaria, para contrastar los datos duros resultantes con los registros historiográficos. 

Moreno Guzmán describió la pieza como una rodela que pertenece al grupo de los escudos huastecos, que posee diseños en forma de media luna sobre su superficie frontal.  

Relató que cuatro escudos emplumados mexicas viajaron a Europa en las primeras décadas del siglo XVI y el Cuexyo chimalli es el único ejemplar que regresó al país en el siglo XIX, mientras que las otras tres rodelas aún se resguardan en museos de Alemania y Austria.  

Filloy Nadal, por su parte, señaló que el uso de insignias, prendas y artefactos emplumados quedó registrado tanto en la pintura mural, la cerámica, la escultura y los documentos ilustrados, pero pocos objetos lograron conservarse hasta nuestros días. 

La investigadora describió Cuexyo chimalli como una pieza que integra una combinación de diferentes materiales, con un peso menos de un kilo, una estructura es ligera y permite su manipulación con un solo brazo. 

“La investigación reveló las implicaciones de índole económico que tiene la manufactura de este tipo de bienes de prestigio: materia prima específica, conocimiento técnico especializado y un sinnúmero de horas invertidas en la labor”, subrayó.